Empezar a entrenar demasiado tarde
Uno de los errores más habituales es dejar la preparación física para el final. Muchos opositores se centran primero en el temario pensando que ya tendrán tiempo de ponerse en forma más adelante.
El problema es que las pruebas físicas no se preparan en pocas semanas. Requieren constancia, adaptación progresiva y tiempo para mejorar marcas. Cuando se empieza tarde, lo más habitual es no llegar al nivel necesario o hacerlo con mucha presión.
No entrenar de forma específica para las pruebas
Otro fallo muy común es entrenar “en general”, sin tener en cuenta las pruebas concretas que te van a exigir. Salir a correr o hacer ejercicio está bien, pero no es suficiente si no trabajas exactamente lo que te van a pedir.
Cada prueba tiene su técnica, su ritmo y su forma de ejecutarse. No es lo mismo correr por tu cuenta que preparar una prueba cronometrada con unos mínimos concretos. Si no entrenas de forma específica, es muy difícil rendir bien el día del examen.